Consecuencias de la contaminación acústica

En esta ocasión tratamos las consecuencias de la contaminación acústica .Cuando pensamos en contaminación, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de centrales nucleares emitiendo gases nocivos a la atmósfera. También, podemos pensar en coches generando nubes de humo o grandes fábricas vertiendo químicos a ríos y mares.

La contaminación va mucho más allá del aspecto medioambiental. Hay otros tipos de contaminación como la contaminación acústica que también tienen consecuencias notables en el cuerpo humano y en los ecosistemas.

¿Qué es la contaminación acústica?

La contaminación acústica está relacionada con el sonido. Según la Organización mundial de la Salud (OMS) el nivel óptimo de sonido al que puede estar sometida una persona durante un espacio prolongado de tiempo no debe superar los 70 dB. En España los datos de un confort acústico deseable están en torno a 55 dB.

La Ley 37/2003 de 17 de noviembre lo define como la presencia de ruidos o vibraciones en el ambiente, sin importar el emisor acústico que los origina. Son aquellos que implican una molestia, riesgo o daño para las personas, ya sea para el desarrollo de cualquier actividad, que cause daños en bienes de cualquier naturaleza, o que provoque efectos medioambientales significativos.

En la nitidez y nivel de ruido que nos molesta influye sobre todo la conciencia de quien lo genera.¡Haz volar al pajarito!

La contaminación acústica es un problema real para millones de personas. La Unión Europea mostró en un estudio en 2005 que 80 millones de personas estaban expuestas a un ruido ambiental superior a 65 dB. Y 170 millones lo estaban entre 55 y 65 dB.

Causantes de la contaminación acústica

Los principales causantes de la contaminación acústica son los vehículos en las ciudades. También el tránsito elevado de personas, obras que implican maquinaria pesada, lugares turísticos masificados, proximidad de las viviendas con autopistas o aeropuertos, etc.

Por otro lado, la contaminación acústica no solo se puede producir en exteriores. En las casas es común que se exceda el límite de decibelios recomendados. Si encendemos la batidora, la lavadora, la televisión o incluso si tenemos mascotas ruidosas podremos superar el umbral recomendado.

En el puesto de trabajo sucede lo mismo. Un lugar muy masificado o un entorno hostil de trabajo pueden generar unos niveles de contaminación acústica más altos de los estrictamente saludables.

Se puede pensar que la contaminación acústica se da sobre todo en las ciudades. Lo cierto es que lo encontramos en prácticamente la totalidad de las zonas urbanizadas del planeta.

El nivel de contaminación dependerá del grado de urbanización, las políticas más o menos restrictivas en este asunto y la conciencia individual de lo que implica hacer ruido y molestar a otros.

Consecuencias para la salud de la contaminación acústica

La Agencia Europea del Medioambiente ha asegurado que el ruido ambiental es el responsable de aproximadamente 16.600 casos de muerte prematura en Europa (anualmente).

La Agencia calcula que más de 13 millones de adultos sufren algún tipo de trastorno del sueño causado por la contaminación acústica y otros 32 millones sufren molestias de cualquier tipo debido a esto.

La contaminación acústica no afecta a todos los grupos poblacionales por igual. Los colectivos más afectados son las mujeres embarazadas (el feto es muy sensible a los ruidos externos fuertes), los recién nacidos y la población infantil.

No existe un lugar habitado que se quede libre de una posible contaminación acústica. Si bien, será alejándonos de las grandes ciudades, así como de zonas urbanizadas, donde será más probable encontrar el silencio.

Bajo rendimiento en las zonas de trabajo

Trabajar en un lugar muy ruidoso, ya sea por ruidos externos o por los que se generan de la propia actividad laboral, afecta considerablemente al desempeño de la actividad.

Como vemos, las consecuencias de la contaminación acústica pueden ser muy diversos. Un ruido excesivo afecta a la capacidad de concentración de los trabajadores. Además, causa mayores niveles de estrés y por tanto es más fácil equivocarse, realizando errores en el desempeño.

Según una encuesta realizada por medios de comunicación británicos, el 65% de los encuestados afirma que el ruido le afecta en su desempeño laboral del día a día.

El aspecto laboral que influye en la capacidad de concentración y la productividad es importante, pero existen consecuencias mucho más graves a largo plazo para la salud. Todo suma.

Problemas de audición en bebés y niños

La exposición prolongada de embarazadas y niños pequeños a sonidos fuertes es una causa muy común de pérdida de audición temporal. Pero también puede ser permanente.

El grado de afección dependerá del volumen al que ha estado expuesto el menor y la duración de esa exposición.

Esto es especialmente preocupante en niños muy pequeños. Cuanto más pequeño es el niño, antes va a notar los efectos de estar expuesto a una continua contaminación acústica. Este problema de audición se conoce como pérdida de audición inducida por ruido.

Los datos de audiometrías en Estados Unidos durante los años 1988-1994 indican que 6.100 menores entre las edades de 6 y 19 años tienen aproximadamente una pérdida del 15% de audición en uno o varios oídos. Desde entonces, nada se ha hecho para mejorar la contaminación acústica.

Problemas no auditivos

Además de problemas auditivos, que son los más comunes, la contaminación acústica es causante de muchos otros problemas derivados del ruido. Entre ellos, podemos encontrar problemas para conciliar el sueño que derivan en crisis de insomnio, estrés, fatiga mental y física, ansiedad y cambios de humor.

Recordemos que el ruido es capaz de transformar el fin de semana de descanso, en un verdadero tormento para muchos.¡Haz volar al pajarito!

El hecho de tener un trastorno de sueño constante deriva en otro tipo de consecuencias graves. Entre ellas, podremos encontrar alteraciones en la presión arterial, obstrucción de vasos sanguíneos, variación en el ritmo respiratorio o de la frecuencia cardiaca.

El ruido también afecta en la salud mental: irritabilidad, bajo rendimiento laboral, fatiga crónica, alteración del parámetro del sueño, etc.

Una investigación del American Heart Association’s Scientific de 2018 asegura que estar expuesto a los altos niveles de ruido constantes puede incrementar la posibilidad de sufrir accidentes cerebrovasculares y ataques cardiacos.

El ruido activa la parte del cerebro que se encarga de la gestión del estrés y esto provoca que se inflamen los vasos sanguíneos, con las consecuencias ya mencionadas.

Para evitar estos efectos, muchas asociaciones están empezando a plantear medidas. Desde eliminar o reducir la fuente del ruido a adaptar el entorno con aislantes y aumentar la conciencia individual al respecto.

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