Lobo ártico: Supervivencia extrema de una maravilla de la naturaleza

El lobo ártico es un animal con una capacidad de supervivencia extrema, muy pocos animales pueden aguantar los meses de frío y oscuridad que soporta.

Como su nombre indica, vive en zonas árticas muy poco accesibles para el humano, muy pocos lo han podido ver en su hábitat natural. A continuación vamos a conocer un poco más de esta subespecie del lobo común.

Características del lobo ártico

El lobo ártico, Canis lupus arctos por su nombre científico, también es conocido como lobo polar, lobo blanco o de Alaska. Es un mamífero de la misma familia de los Canidae y de la subespecie del lobo.

En cuanto a su anatomía, su tamaño ronda entre 1 y 2 metros contando la cola. Los machos suelen ser más grandes y corpulentos que las hembras. La altura entre ambos sexos puede variar entre 62 y 78 cm.

Los lobos árticos tienen un peso medio de 45 kg, pero se han llegado a encontrar ejemplares de lobos árticos adultos que llegaban a pesar hasta 80 kg.

Hay que ser como lobos: fuertes en solitario y solidarios con la manada.¡Haz volar al pajarito!

Estos animales son fácilmente distinguibles. Son muy similares a los lobos comunes pero tienen unas orejas más pequeñas. Esto les ayuda a mantener la temperatura corporal en zonas muy frías.

Tienen un característico pelaje grisáceo cuando nacen que se va aclarando hasta el blanco cuando se hacen más mayores. A partir de los 3 años casi todos los lobos árticos ya han mudado su pelaje al blanco por completo.

La vida media de los lobos árticos suele ser entre 7 y 10 años, aunque se han encontrado ejemplares de estos lobos que han vivido hasta 18 años en unas condiciones climáticas y un entorno natural propicio.

Hábitat y distribución del lobo ártico

Los lobos árticos viven principalmente en regiones de frío extremo. Los podemos encontrar en las islas árticas de Canadá y en la costa este y norte de Groenlandia. La distribución de los lobos árticos es siempre más al norte de la latitud 68º N. Vive en un medio extremadamente gélido.

Su hábitat es inhóspito con inviernos permanentes, oscuros y muy helados. Se puede decir que el lobo ártico es un superviviente porque prácticamente ningún mamífero va a poder aguantar temperaturas que no superan los 22 grados bajo cero. Además, lo hacen durante meses prácticamente en la oscuridad durante la mitad del año. Esto dificulta en gran medida encontrar alimento.

Los lobos árticos o polares no están acostumbrados a la presencia humana. Rara vez los humanos acuden a un entorno tan hostil y mucho menos se encuentran con esta subespecie de lobo relativamente poco poblada.

Como caso excepcional, podemos encontrar a lobos árticos fuera de su hábitat natural de origen, en refugios creados por el hombre, reservas naturales o zoológicos. Hay que tener en cuenta que este animal no está acostumbrado a temperaturas cálidas, por lo que estas reservas o zoológicos tienen que estar siempre situadas al norte del globo.

Destacan los santuarios del lobo blanco de Toronto (Canadá) y Oregón (Estados Unidos) que actúan como refugio para asegurar la supervivencia de este animal.

Alimentación del lobo ártico

La dieta de los lobos árticos es esencialmente carívora. Los lobos árticos cazan en manadas, como a sus hermanos los lobos comunes. Sus presas fáciles son carabúes y bueyes almizcleros. Debido a sus condiciones de frío extremo se adaptan fácilmente a otro tipo de mamíferos que puedan encontrar como libres árticas, perdices, lemmings y focas.

Los lobos son muy habilidosos. Todo lo que necesitan es que la gente no les dispare. (Bob Ferris).¡Haz volar al pajarito!

Los lobos árticos necesitan de plantas para pastar al igual que los lobos comunes. La vegetación no es nada habitual en un clima Ártico, por lo que los lobos polares se ven obligados a recorrer grandes distancias para encontrar a sus presas escondidas entre la maleza. Está subespecie de lobo puede llegar a cubrir hasta 26.000 km² dividido en distintas etapas para encontrar alimento.

El alce también puede ser una presa ocasional para los lobos árticos. Pueden incluso ser una presa fácil ya que tienen unas patas largas que los hacen lentos sobre la nieve. De hecho, se suelen quedar atascados lo que les impide huir de los lobos.

En peligro de extinción

Los lobos árticos viven en manadas de 6 a 20 miembros. Esto hace que la labor de cazar sea más sencilla y también la de defenderse. Con todo es un animal que se encuentran en peligro de extinción.

El lobo ártico es un animal que llama la atención a los humanos y puede ser presa de la caza furtiva. Este problema puede ser poco habitual en zonas árticas con unas condiciones climáticas muy extremas, pero en latitudes más bajas como Cánada o incluso Estados Unidos, la caza puede ser una gran amenaza para su supervivencia.

Las condiciones extremas en las que vive este animal también pueden condicionar su supervivencia. Los lobos árticos resisten relativamente bien los fríos extremos, pero otros animales no, y esto puede provocar falta de alimento en muchas ocasiones.

La falta de alimento es uno de los principales motivos que hacen que esté en peligro de extinción. Una mala alimentación afecta a las hembras ya que serán menos fértiles y podrá provocar que las crías mueran a una edad temprana.

Calentamiento global

El calentamiento global está condicionando su supervivencia. Los lobos árticos se sienten muy cómodos en terrenos muy fríos porque han desarrollado unas habilidades específicas de supervivencia y caza. Si los casquetes polares empiezan a derretirse su hábitat se verá reducido en gran medida.

El calentamiento global no solo le afecta aquellos individuos que viven en zonas puramente árticas, sino también a los lobos árticos que viven en zonas del norte de Estados Unidos. Éstos se están encontrando con temperaturas en verano de 45 grados o más.

Estas elevadas temperaturas provocan que los lobos árticos tengan que emigrar a latitudes más altas y su hábitat se reduzca aún más.

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