Qué es la eficiencia energética (y por qué es tan importante)

Hoy hablamos sobre qué es la eficiencia energética y su papel en los nuevos hábitos de consumo.

A menudo no somos conscientes de la cantidad de energía que consumimos en nuestro día a día (y mucho menos de la que se desperdicia). La eficiencia energética es un arma para combatir el cambio climático, esto va, desde reducir el consumo de energía hasta cambiar hábitos de consumo para hacer que la energía sea más eficiente.

El aumento del consumo energético está muy unido al aumento de la industrialización, a mayor crecimiento económico y tecnológico mayor consumo de energía. O al menos, así ha sido hasta ahora. Pero, ¿qué es la eficiencia energética y qué papel juega en la sostenibilidad del consumo?

¿Qué es la eficiencia energética?

El consumo de energía aumenta de manera vertiginosa en todo el mundo, algo que se acrecienta aún más en las ciudades. Para hacerse una idea de este aumento descontrolado, las ciudades son responsables del 70% de los gases de efecto invernadero, los cuales derivan en gran parte del consumo energético, y utilizan un 75% de los recursos naturales del planeta.

Ante esto, la eficiencia energética ha llegado para quedarse. Se entiende por eficiencia energética el uso eficiente de la energía, como su propio nombre indica. Un sistema o aparato es eficiente si para realizar una actividad necesita una cantidad por debajo de la media que utilizarían otros aparatos similares para realizar esa misma actividad.

La idea de eficiencia energética está íntimamente unida al desarrollo de energías renovables. Aquellos que estén comprometidos con el consumo de energía y en cómo reducirla apostarán en gran medida por métodos de obtención y uso más sostenibles.

Luz que apagas, luz que no pagas.¡Haz volar al pajarito!

La eficiencia energética nace como una forma de proteger el medio ambiente a la vez que se reduce la cantidad de energía consumida por persona al día. Uno de los lemas de la eficiencia energética es consumir lo justo y necesario.

Ventajas y retos de la eficiencia energética

Una vez que se ha comprendido qué es la eficiencia energética, hay que analizar las repercusiones positivas que puede tener para el planeta.

La eficiencia energética ha traído a debate el consumo eficiente y sostenible de energía. Poco a poco, está creando una conciencia medioambiental que sobre todo va calando en las generaciones más jóvenes.

El uso de este tipo de productos o sistemas más eficientes se traduce en una serie de ventajas para el consumidor. La más clara es que el uso de energía se optimiza, lo que significa un ahorro considerable, ligado al ahorro en el recibo de la electricidad, algo que cualquier bolsillo agradecerá.

Este modelo de consumo está sentando las bases también de unos hábitos de consumo mas éticos con el medioambiente. La concienciación en las escuelas es cada vez mayor. Los niños están empezando a comprender por primera vez el impacto de sus acciones y cómo se puede contribuir a cuidar el entorno en el que viven desde un consumo responsable.

A elección del consumidor

Uno de los problemas que plantea en la actualidad la implantación de la eficiencia energética es que se deja a la elección del consumidor. Aún no existe un marco legal común que obligue a minimizar el consumo de energía, sino que se deja en manos del consumidor que lo decide al comprar un determinado electrodoméstico u otro, por poner un ejemplo.

El consumidor medio ve dificultades para adaptarse a este nuevo modelo de consumo, sobre todo porque el uso de alternativas más sostenibles con el medio ambiente suelen ser más caras.

No tendremos una sociedad si destruimos el medio ambiente (Margaret Mead).¡Haz volar al pajarito!

Un claro ejemplo es el de las bombillas LED, su consumo es mucho más eficiente que el de una bombilla convencional pero su coste es mayor. A la larga el menor consumo se materializa en menor gasto de luz para el consumidor.

Políticas actuales en eficiencia energética

La UE siempre ha tenido problemas para desarrollar un marco político y legal común para todos los países miembros. Esto no se debe solo al desacuerdo de los países sino a factores más complejos. La Unión Europea no es una gran productora de energía, en gran parte es dependiente de potencias exteriores.

También puede apreciarse como el consumo de energía en la UE no para de crecer, algo unido a la volatilidad de su producción. La fuente de producción de energía (térmica, nuclear, hidráulica, eólica, etc) hace que su precio varíe. Por otro lado, afectan aspectos como las relaciones exteriores del país importador con el exportador o factores socioeconómicos o de seguridad, entre otros.

Parámetros de sostenibilidad

Todo esto provoca que sea complejo marcar unos parámetros sobre qué es sostenible o no en el territorio. El Tratado de Funcionamiento de la UE (TFUE) sienta las bases de un mercado que integre la energía sostenible como su medio de crecimiento. Además, busca asegurar la seguridad del suministro energético y la sostenibilidad del mismo.

A la par que el Acuerdo de París, la UE busca reducir al máximo el uso de energías no renovables y apuesta por hacer que el carbón desaparezca progresivamente como fuente de energía. Crear fuentes de energía renovables dentro de la Unión es clave para reducir la dependencia exterior.

Muchos productos (como electrodomésticos) integran las conocidas etiquetas de eficiencia energética marcadas por la UE. Estas etiquetas indican la eficiencia del aparato según unos valores determinados. Esta etiqueta está ubicada en el lateral o la parte superior de los electrodomésticos. A menudo las marcas utilizan el etiquetado como un reclamo para vender. Al igual que las bombillas, un electrodoméstico más eficiente repercutirá en lo económico en el medio plazo.

Esta escala de calificación del consumo consta de siete letras que van de la A a la G. La A será la calificación más eficiente y la G la que menos. En esta etiqueta no solo se informa del consumo medio de un producto, sino también sobre la cantidad de agua utilizada o las emisiones de CO2 anual que producirá su uso.

La obligación del etiquetado hace más fácil a los consumidores la elección del producto.

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